domingo, 29 de marzo de 2009

Caminemos


.......................................................................................................

.......................................................................................................

.......................................................................................................

Caminemos, tú y yo,
cuando las sombras
se estiren
sobre el césped
como gato negro
despertando del letargo.

Caminemos
por senderos desiertos
de la noche
que reposa sus labios
sobre tu piel.
Noche saturada de silencios
sin velo ni engaño:
adivino la rosa
sobre el ineludible pino,
presiento el puñado de tierra,
conozco el límite
que la bruma intima.

Caminemos... tu mano en la mía.
Por unos instantes,
todavía,
la realidad estará disuelta
bajo la tibia providencia de la luna.



Copyright: Silvia Evelina, Buenos Aires, Argentina, 2009.Todos los derechos reservados
.

sábado, 21 de marzo de 2009








.............................................







................................................
OMNIA VINCIT AMOR

¿Retoñarán en primavera
cerros encapuchados de blanco
por noches de apacible nieve?
Golondrinas motean la luz,
anidando bajo aleros de tejas coloradas.
¡O fluir constante de estaciones!
Ruego que la primavera
me agracie con brisas como a las flores,
remoce mi espíritu con lozanos brotes,
frescura de lloviznas.

Mas tú, mi amor, procuras demorarte un tiempo.

Mientras la nieve languidece y sueña,
tu espíritu agreste, estallando,
sobre vuela Cabo de Hornos,
Tierra del Fuego; surca confines patagónicos
hacia templos originarios
y súbitamente vira,
venerando cumbres sagradas.
Eternalmente sentiré tus caricias,
conmovida,
y en pequeñas cosas hallaré consuelo,
hay consuelo en pequeñas cosas...
Omnia vincit amor.

¿Me devolverá la primavera
tiempo para recoger tesoros,
secretos pactados entre besos robados,
de la dócil nieve adormecida?
¿Lo que acerbas aristas arrancaron
de mi corazón agarrotado por el invierno?
¡Ay! Colosal roca araucana, artífice de ilusiones,
¡qué desamor me has legado
de tu flamígera sangre, de tus islas altaneras!

Resplandores pincelan un tronco de oro
sobre inmemoriales rutas nómadas.
Zumban flechas, surcando inhóspitas estepas…
perforan mi pecho.
¡Crucifixión y resurrección de primavera!
Llamaradas… dulces capullos...
desangrándose en mi cuerpo amante,
aguardándote a ti,
................................siempre anhelante.


Silvia Evelina, Buenos Aires, Argentina, 2009.
Todos los derechos reservados.


martes, 10 de marzo de 2009

CADALSO DE VERANO



Aguardo un poder trascendente
que siembre consuelo ante latigazos de viento,
previo a la engañosa pausa que da lugar
al sofocón de arenilla, raudos escombros, bramidos,
voraces lenguas de fuego.
Ahora que nuestros corazones
laten por un instante en unísona calma,
libres del ronco vendaval que nivela todas las cosas,
me desvivo por más tiempo
.................................junto a tu fresca piel.

Embestida de canícula insensible,
cadalso de horas serenas.
Estructura oscilante,
acata la ley que reduce a polvo
insectos, polluelos, animales, hombres.

Represalia con navajazos
.......................................¡jirones de piel!

Los condenados, esposados en mesetas,
en erosionada hendedura o en sedientos montes
de pinares, serán linchados por llamaradas
sibilantes que obedecen infausta señal;
morirán abucheados por ráfaga y conflagración.

El viento es otra cara de la muerte,
casi carnal, con nervio de lujuria,
hurtando materia viviente
de anchas franjas en parajes ancestrales.
Mito y leyenda fúndense en tierra baldía
picoteada hasta los huesos.
¿Será que el confín de nuestro continente
alejóse, antaño, de su dios centinela?

Abrazada a tu cuerpo desnudo,
clamo por un sentido
encumbrado, más allá del matojo
que rueda sobre el vientre expuesto
de la estepa.
Mas el mantón de cenizas, verdugo
irrecusable, enróscase en mi cuello;
siento miedo, agarrotada
entre mis oraciones
.....................................y el oído de Dios.



Silvia Evelina, Buenos Aires, Argentina, 2009.
Todos los derechos reservados.