martes, 17 de julio de 2012

LADY MACBETH
                                       Versión libre 










                                     





La noche custodia silencios

con ojos de búho,

impasible parpadeo

enmascarando

dos alfileres de azabache.

El aire es filoso

como daga de acero,

y yo,

erizada Lady Macbeth,

empuño el arma

que ajusticiará en el tiempo

al vacilante verdugo del Rey,

mi bien amado señor y esposo.





















Cuando su sangre yugular

fluya por la comisura de mis labios,

lo habré amado

como la salvaje noche

ama a la muerte;

y él estará conmigo,

fecundando mi nocturna permanencia,

su piel ensangrentada

por la espesura azul de su linaje.














Y mañana...

soñaré que aromas de Oriente

lavaron la sangre de mis manos

y que el bosque de Birnam

detuvo su marcha

por las colinas de mi bella Escocia.


Y mañana...

dudaré de agoreras arpías

que mezclan mentiras con verdades.


Y mañana...

el destino me habrá sepultado

a la sombra de altos muros

junto a dementes réprobas,

pues la pluma del bardo de Albión

inmortalizó mi nombre

y las parcas me condenaron

para siempre.














Roja corre la Estigia

con la sangre de mis muertos:

Cancerbero inclina sus tres cabezas

mientras aguardo

ante el brumoso portal del Hades.
































© Silvia Evelina, Buenos Aires, Argentina. 2012.
Todos los derechos reservados.