martes, 16 de junio de 2009

NIÑA PATAGÓNICA



Danzan brillitos en cabellera indócil:
una niña pasea descalza por arenosos bajíos,
junto a aguas que van tallando sufridos surcos
en el agrietado lecho del río.
En aisladas angosturas, hundirá dedillos
en huecos calados por charcos;
aguas subterráneas acarician panzas de piedra,
abunda fabulosa vida, oculta del astro rey.

Aquí y allá agáchase la pequeña,
espiando detrás de dunas y rocas:
busca el cangrejo estepario que escarba
en pedregales moldeados por dioses,
donativos de Tokichen al tímido Mapuche
-fantasma de robusta época-,
cuando Huinca aún no había flagelado
el confín continental, ni fusilado al bruñido nahuel.

Huesos esculpidos devuelven luminiscencia
a planicies abatidas por rojos vientos:
afluentes de hondonadas rara vez llegan al mar.

¡Mítico cielo patagónico, indómito, azul,
bóveda indiferente sobre almas y cosas!

La chiquilla ve escuálidos caballos hurgar las bardas,
arrancar flacos penachos,
arrodillarse ante quebrados hilos de agua.
Mundo pleno de portentosos fulgores
de aire vacuo, donde alguna vez
se oye el tuc tuc de gallaretas,
o se presiente el halcón
perfilando fugaces criaturas
en los matorrales. Chimangos planean
en ociosos círculos sobre carroña,
como aviones aguardando aterrizaje.

La niña respira energías
de esta Nada forjada por mano poderosa.
Compañera del sol estepario,
no arroja sombra sobre su solitaria huella:
¿será un ser ficticio en esta infinitud germinadora
de dialectos y estoicos nómades,
de resonancias, de ecos en inmemoriales rutas?

¡Niña patagónica! Eres un simulacro
sobre esta roca de siglos,
donde un cactus brotará una flor
de belleza asombrosa
… que perdurará una noche.



Tokichen: Dios Mapuche;
Mapuche: Gente de la Tierra, primeros habitantes de la Patagonia. Che: gente, mapu: tierra;
Huinca: hombre blanco, extranjero, mentiroso;
nahuel: tigre, puma;

Copyright: Silvia Evelina, Buenos Aires, Argentina, 2009.

Todos los derechos reservados.

10 comentarios:

  1. ¡Que precioso poema, Sylvia!.
    La foto que acompaña al mismo, cuyo paisaje acorde al contenido, es preciosa.
    Me alegra conocerte en esta otra faceta, eres camaléonica.
    Un beso fuerte.
    Con cariño. Isabel

    ResponderEliminar
  2. Maravilloso poema. Cierras con unos versos llenos de fuerza y desgarro.
    "La niña respira energías
    de esta Nada forjada por mano poderosa.
    Compañera del sol estepario,
    no arroja sombra sobre su solitaria huella:
    ¿será un ser ficticio en esta infinitud germinadora
    de dialectos y estoicos nómades,
    de resonancias, de ecos en inmemoriales rutas?"
    Sentimos la inmensidad de ese paisaje, toda su geografía y su historia, aplastado literalmente a esa chiquilla patagónica... Afortunadamente, tu palabra poética es una estrategia de rescate y de liberación. Tu poema consigue rescatar de la Nada a esa niña (que pienso será tu infancia). Enorme poder el de tus versos.
    Enhorabuena.
    Un saludo afectuoso.

    ResponderEliminar
  3. Esa niña eres tú,
    brisa de cantares
    de rebeldía.
    Sigue luchando por esa Tierra, que de mi campo hasta los bocablos se han perdido.( Ya nadie sabe que es la cincha, la albarda. la dula o el celemín...)
    Besos de otro niño.

    ResponderEliminar
  4. Gracias, Isabel! Quise encontrar una foto con una niña, pero solamente tengo archivadas fotos con varoncitos.. Me alentás con tus palabras. No sé si soy camaleónica, pero es verdad que esto del "networking" hace que uno revele distintas facetas. ¡Vos también! Otro beso y cariños, Syl***

    ResponderEliminar
  5. El Profe, disculpa la tardanza en responder a tus motivadores comentarios. La vida ofrece obstáculos cotidianos. Es revelador descubrir lo que otros ven en nuestros versos. Si logro que el léctor sienta o se identifique o se emocione con algunas líneas mías, me provoca alegría. Mi esfuerzo no ha sido en vano. Debe de haber mucho de mi infancia en esta poesía. La Patagonia es vasta, misteriosa y bella. Su inmensidad puede aplastar pero también liberar, tiene sus aspectos ocultos, contradictorios. Gracias y un saludo afectuoso para tí también!

    ResponderEliminar
  6. BUSCADOR DE, aquí vengo ensillada en mi sediento caballo para agradecer tus comentarios. Es que la Patagonia es larga y extensa, y yo la recorro a pie o montada en mi viejo pingo. Es cierto, ya nadie recuerda NADA, o casi nada de la Madre Tierra y de sus lejanos pueblos. ¿Ocurre lo mismo en tu campo? Qué triste...una nación sin memoria se apartó de su sendero patrimonial, perdió sus tesoros históricos. La niña rebelde dentro de mí se niega a desligar el pasado del presente y del futuro. Se dice que en cada bebé que nace ya hay un viejito escondido, y en cada viejo hay un chiquillo oculto. Abrazos de esta niña (aunque no soy vieja todavía!).

    ResponderEliminar
  7. El Ayuntamiento de Muxía, localidad natal de Maria Amelia, ha acordado por unanimidad, en Pleno celebrado hoy, la creación de un premio con su nombre. Supone un gran paso adelante para incentivar a los mayores a seguir su ejemplo.
    A todos los que nos apoyáis de una u otra forma os enviamos nuestro más profundo agradecimiento.

    ResponderEliminar
  8. Un poema que no sólo son palabras armónicamente compuestas.
    Enhorabuena

    ResponderEliminar
  9. Gracias, Mistral, por tus palabras motivadoras. Seguiré aprendiendo..

    ResponderEliminar
  10. Apoyo absolutamente al Premio María Amelia López Soliño. Será un modo fantástico para que los mayores se comuniquen entre sí, además de proveerles de un incentivo creativo. Estaré atenta para el primer gran anuncio de este premio! Saludos afectuosos a todos los que organizaron este evento.

    ResponderEliminar