viernes, 18 de noviembre de 2011

LUZ ETERNA




Abstracciones -

Brisa, pétalo, mano, acariciando sin provocar;
ojos en la playa reflejando el verde mar;
corazón aleteando en mi pecho como delicado colibrí,
hombros desnudos penando soles lejanos
piel o durazno, a todos conocí.

Introspecciones -

Oigo tu voz resonando en el páramo,
alejada como agua fugitiva,
tu canto de libertad,
señal que me llega cuando camino
sobre sediento ocre de arena movediza.
No valor de dinero, no cualidad de metal,
sino pasión humana, unión de pechos, labios,
muslos húmedos,
palpable emblema de tu candidez,
horizonte que hoy es nada...
¿Será vana tu trascendencia?

Aspiraciones -

Vives y no vives.
Yo te nombro luz eterna.
Espíritu que me acompaña, invisible,
con el dedo escribes mi vida en el agua,
cualquier vida, todas las vidas.
Eres relámpago o el martillo al rojo vivo del herrero
cuando intuyó Pitágoras las notas musicales.
Eres el trueno que ruge como Bruno en el calabozo,
no te rindes ante el verdugo,
tu boca es triunfante mueca
detrás del grillete que silencia,
consumiéndote el fuego... 

Sentencias -

Fieles hubo a una indignidad sin nombre.
Silenciaron a hombres probos,
a mujeres con armadura de Juana,
silenciaron la nube, el pájaro y la luna
que dibujan órbitas elípticas
alrededor de nuestra alcoba.
Encarnizados bárbaros en Oriente y Occidente
sofocan el lucimiento de nuevas vidas;
y en derredor, gastado ya el sacabotas,
las corporaciones acechan, inclementes.

Esencia -
¡Luz eterna de espíritus libres!
Con hambre de paz y justicia
hoy te convoca, doliente, de rodillas...
el resto de nuestra Humanidad perdida.


© Silvia Evelina, Buenos Aires, Argentina, 2011.
Todos los derechos reservados.



Centinela...¡mi gatito ama los comentaristas!