UÑAS CORVAS
No distingo tu rostro y lo celebro
tendida bajo sombras que se estiran,
anudando instantes en audaz recuento,
tus ojos de tigre, atento en su guarida.
No quiero recordar ni me arrepiento
la noche me hamaca y duermo sola,
quizás tu espíritu, desnudando el viento,
desenvaine entre pinos uñas corvas.
Y enróscase el dolor como serpiente
sobre la piedra en solitaria huella,
oigo campanas de mi raíz oriente,
refléjase mi alma en parcas estrellas.
Ya me ciñe mortaja de arpillera
y entrego mis huesos al silencio;
yermo el monte, transida forastera,
me aguardan tierra y olor a incienso.
Copyright: Silvia Evelina, Buenos Aires, Argentina, 2011.
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